Dualidad emotiva del regreso del fútbol
Dualidad emotiva del regreso del fútbol
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Por un lado, me
sentí emocionado, porque pude volver a ver fútbol y esto me despierta esperanza.
Entiendo perfectamente que el deporte no es prioridad en este momento, pero que
un país, de los que ha tenido mayor número de contagios por COVID-19 en el
mundo, haya reanudado una actividad que involucra a muchas personas, sin contar
a los aficionados, me lleva a pensar que esta situación se podrá solucionar
pronto.
Volviendo al
enfoque deportivo, el primer partido que vi fue el Borussia Dortmund enfrentado
al Shalke 04. Es verdad que se notó la falta ritmo y algunas dificultades
físicas, tendencia en todos los encuentros de la jornada en mayor o menor
medida, sin embargo, volví de chispazos de buenas jugadas y, sobretodo, de
varios goles.
En general,
todos los encuentros me dejaron buenas sensaciones; en este fin de semana vi
cuatro partidos y me pareció que los equipos que están en mejor forma son el
Bayern Munich y el Borussia Monchengaldbach, veremos si el Werder Bremen vs
Leverkusen me hace cambiar de opinión.
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| Así se vivió el regreso de la Bundesliga con las nuevas disposiciones de precaución. Fotos de El Español |
Ahora, la
otra cara de la moneda. No puedo ocultar que me produjo tristeza ver ciertas
cosas en esta jornada, por ejemplo, los jugadores suplentes con mascarillas y
distanciados por tres asientos o las limitantes para saludarse entre
futbolistas antes de un encuentro, es verdad, eso no es lo más importante, pero
quien disfruta mucho del fútbol se fija hasta en esos detalles.
Otro aspecto
muy raro fue la ausencia de grandes celebraciones. Debido a las nuevas reglas
en la Bundesliga, los futbolistas no pudieron celebrar con abrazos o choque de
manos. Aunque es verdad que algunos lo hicieron, sabes que es algo que puede
ser sancionado y, por lo tanto, se toma como algo incorrecto y que debe
evitarse.
Pero lo que sí
es difícil de aceptar es ver los estadios vacíos. Parece locura, pero el fútbol
también se trata de ambiente, las hinchadas le dan un color especial al deporte
y observar los recintos sin público es tan extraño como desilusionante. Lo más
complicado es pensar en que, mientras no exista una vacuna para el COVID-19, es
imposible que los aficionados puedan regresar a los estadios.
Quizás solo
fui yo, pero esta jornada histórica me mostró la dualidad emocional de un mundo
que tendrá que adecuarse a las condiciones que disponga la pandemia y que
nuestra vida “normal” tardará un poco en regresar, sin embargo, no por eso voy
a dejar de disfrutar del deporte que amo, porque esperé mucho y ha valido la
pena. #GraciasFútbol.


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